Una vez más el teatro hace de las suyas, nos conmueve, nos abraza, estrecha nuestro corazón para luego lanzarnos al precipicio de la verdad. Se trata de la obra, Labio de Liebre, escrita, dirigida y actuada por Fabio Rubiano y todo el grupo de actores del Teatro Petra. Sin sentir compasión por el espectador, lentamente nos va llevando de la mano, iniciando con una escena casi bucólica: una casa de campo con nieve, un hombre que ve televisión y otro que llega a que el ocupante de la casa le firme un formulario de ayuda para su operación de labio leporino; pero muy pronto, nos damos cuenta que el habitante, es un paramilitar, Salvo Costello, que ha recibido casa por cárcel en un "país blanco" donde hablan Alemán, o al menos eso parece. Este último vocifera que sólo se puede comunicar en inglés, al tiempo que siente satisfacción porque sólo es una condena por tres años, después de los cuales, podrá regresar al paraíso (Colombia).Poco a poco los miembros de una familia a la que ha asesinado impunemente, van entrando a la casa-cárcel, vienen del más allá, del mundo de los muertos. Han decidido regresar porque necesitan que su verdugo, haga memoria, recuerde sus nombres, sus vidas campesinas, la tierra en que vivían, la familia que tenían, los animales que con ellos vivían, las gallinas, las vacas, el perro trágicamente llamado "Completo". Están dispuestos a quedarse hasta que él recuerde sus nombres, lo retan a que él como verdugo, se ponga en los zapatos de las víctimas y así se va desarrollando una historia conocida por muchos de nosotros, los colombianos.






