martes, 18 de febrero de 2020

Economistas antiguos y modernos

Economistas antiguos y modernos, gigantes y enanos y su enseñanza en Colombia. Entre la  formalización matemática y la pérdida teórica: el manual de economía en las primeras facultades universitarias, 1945-1980. 1 ed. Bogotá: Universidad Autónoma  de Colombia, 2016. 536 pp.

El libro de los profesores Alberto Mayor y Carlos Zambrano trata de la formación de los economistas colombianos en la Universidad Nacional
de Colombia, la Universidad de Antioquia, la Universidad de los Andes y la Universidad del Valle en el siglo XX. El escrito revela con lujo de detalle las fuentes principales de las que se ha nutrido el economista en Colombia, las cuales, discurren desde los manuales de texto hasta las obras de los teóricos del campo económico. La investigación arroja que los manuales han predominado sobre las obras teóricas. El libro se divide en cinco capítulos, una introducción
y un epílogo.

Guiados por la obra A hombros de gigantes de Robert K. Merton, según la cual “una idea original de un país puede llegar a ser enriquecida, distorsionada, alterada o incluso suplantada en otro” (Mayor & Zambrano, 2016, p. 19), los
autores construyen, con cuidado y rigor, la historia de los cuatro programas de economía más relevantes en el país, preguntando por la trayectoria de los manuales de enseñanza, su llegada a Colombia, las traducciones del francés o del inglés y también, a través de estos programas, por algunas obras teóricas de grandes economistas. Se trata del aprendizaje y formación con enanos, en el primer caso, y con gigantes, en el segundo. No implica, según los autores, de que el manual sea malo y el libro del teórico bueno, solo que el primero postula verdades y el segundo razona y hace preguntas, y también es posible que “un autor puede que no aporte nada al aparato analítico de su disciplina, pero puede escribir un manual que sea un hito en la difusión de sus ideas centrales” (Mayor & Zambrano, 2016, p. 19). La  conclusión no puede ser más contundente: “En Colombia no hubo trabajo ‘analítico’ sino seguimiento de la evolución del pensamiento económico y puesta en práctica de sus recetas, así
estuviesen permeadas de ideologías” (Mayor & Zambrano, 2016, p. 19).

Seguir leyendo: https://revistas.utadeo.edu.co/index.php/TyE/index

viernes, 20 de diciembre de 2019

La reforma agraria: la paz con las farc, un compromiso aplazado de nuevo


El acuerdo de paz entre el gobierno colombiano y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (farc) dejó de nuevo aplazada, por tercera vez en ochenta años (1936, 1960-1968, 2016), la reforma agraria. En el acuerdo del 2016, las partes acordaron un lacónico proceso de formalización de la propiedad privada mediante la asignación de títulos para quienes ya tienen posesión sobre la tierra. También se aceptó restituir y reparar a quienes perdieron la tierra en la guerra de 25 años y se volvió a dejar para después la redistribución de la propiedad. Este asunto es de especial importancia, pues el coeficiente Gini de tierras en Colombia llega al 0,8 %, uno de los más desiguales del mundo. Teniendo en cuenta lo anterior, en este artículo se revisa cómo el tema agrario en Colombia
continúa siendo un proceso de acumulación originaria permanente —con el latifundio como su forma dominante—, y se sostiene que la paz acordada es solo
una manera de preparar el mundo agrario colombiano para el gran capitalismo, creando derechos de propiedad necesarios en la agroindustria y haciendo de los campesinos una fuerza de trabajo disponible para la producción, ahora que estos han quedado liberados de la guerra.

Palabras clave: Colombia; desigualdad; farc; guerrilla; latifundio; paz; propiedad;
reforma agraria; tierra; trabajo; uso del suelo.

Continuar leyendo: https://revistas.unal.edu.co/index.php/achsc/article/view/83151

martes, 19 de noviembre de 2019

Evo Morales, populismo y democracia

Evo Morales y Alvaro García Linera.
https://www1.wdr.de/radio/cosmo/programm/sendungen/
Trece años de gobierno bastaron al indígena Evo Morales y al filósofo Avaro García para hacer de Bolivia una sociedad más incluyente e igualitaria. Empezando por el nombre, Estado Plurinacional de Bolívia, los constructores del nuevo Estado, parten de reconocer su espacio territorial como diverso y pluricultural. El siguiente paso, fue otorgarle a los indígenas su lugar histórico en el poder, en la burocracia y en los espacios de decisión política (alcaldías, gobernaciones, ministerios). El tercer paso fue el reparto del producto interno bruto (PIB), es decir, la torta de la producción, los ingresos y las ganancias. Además, recuperar para Bolivia buena parte de los ingresos derivados por exportaciones de petróleo y otros recursos minerales. Todas esas medidas le quitaron el privilegio a las élites tradicionales y a una pequeña clase media que por centurias había disfrutado del poder y la riqueza sólo para ellos.


El neo-populismo de Evo Morales y García Linera, se inscribe en la tendencia que se dio en el comienzo del siglo XXI en América Latina con Hugo Chavez en Venezuela, los Kirchner en Argentina, Lula en Brasil, Correa en Ecuador. Todos han tenido en común hacer reformas distributivas de la riqueza y el poder en medio del capitalismo desaforado, y lo han logrado, han sacado de la pobreza a millones de personas, pero también han hecho acuerdos y negociaciones con sectores poderosos del capital: agroindustriales, mineros y financieros. No se trata de un nuevo régimen como podrían añorar los comunistas o los socialistas, solamente es un periodo para poner al día a los países que históricamente han vivido en el atraso (unos más y otros menos). Se trató de la segunda ola del populismo en la región latinoamericana, la primera, fue la de Vargas en Brasil, Cárdenas en México, Paz Estenssoro en Bolivia, Perón en Argentina. En el momento populista de ahora, Lula fue encarcelado, Correa traicionado y ahora Evo recibió un Golpe de Estado. 

El populismo es un momento en la historia política de los países, Rusia se convirtió en la antigua Unión Soviética, en la China en el poderoso partido Chino que hoy combina capitalismo y comunismo, en la India con Gandhi y Nehru llevo a ese país a ser una de las economías más fuertes del tercer mundo y hemos visto como Argentina y Brasil a mediados del siglo XX, crearon unas poderosas clases medias. Se trata de integrar a los excluidos, de hacerlos parte del sistema económico, no es el todo o nada, es una linea intermedia y, de allí, surgen sociedades más integradas y democráticas. Los liberales, algunos de izquierda y, por supuesto, los conservadores y todas las demás especies políticas de más a la derecha, se equivocan cuando creen que hay que cerrarle, a toda costa, el paso al populismo, como si fuera la gangrena, la peste, el sida, el evola. Lo que ha hecho Evo con su país es magnifico, no es perfecto, tiene sus errores (y no me refiero a las elecciones) pero ha logrado la dignidad de su pueblo, el indígena. Pero los agentes del capitalismo son depredadores, nada les sirve, sólo los salarios bajos, incluso con valor cero, y las ganancias todas para ellos, no un poco, una tasa marginal, no, ellos lo quieren todo y el nuevo Estado Plurinacional de Bolivia es rico en recursos naturales y esos agentes (nacionales y extranjeros) necesitan unos gobernantes débiles, dependientes y sumisos. Por ello, el populismo es una amenaza para los grandes capitales, no permitirán que las futuras ganancias sean repartidas con los indígenas, tampoco con los mestizos y con los blancos pobres Bolivianos.

Y la democracia. La prensa nacional e internacional ha difundido la noción según la cual, la democracia es el gobierno de la alternancia, no importa quien sea el elegido presidente o presidenta siempre que ese método se practique, es una idea política curiosa. Según esas versiones el nuevo elegido debía ser el candidato opositor a Evo. La democracia es la deliberación, el foro, la discusión, los argumentos, por supuesto también la representación legitima ganada en las urnas. Lo que ha sucedido en el último mes en nuestro país hermano de Bolivia es todo lo contrario, se ha hecho evidente el odio, la venganza y todas las manifestaciones opuestas a una democracia deliberativa.

jueves, 12 de septiembre de 2019

Pensando la historia económica de Colombia. Tendencias en la difusión y divulgación (1971-2016)

Un nuevo libro en el campo de la historia económica ha llegado con la finalidad de mostrar las nuevas tendencias en la historiografía desarrollada después de 1970 hasta el presente. 

Se trata del resultado de una investigación realizada por el grupo de profesoras Ángela Rojas, Tatiana González y el profesor Juan Carlos Velásquez de la Universidad de Antioquia.  En tres capítulos ofrecen un contexto nacional e internacional, el desarrollo disciplinar, los autores, sus obras, las editoriales y la divulgación.

Es un texto que se pone en línea con las dos últimas evaluaciones realizadas por Jesús Antonio Bejarano en 1994, Historia económica y desarrollo. La historiografía económica sobre los siglos XIX y XX en Colombia y Adolfo Meisel Roca en 2007,  Un balance de los estudios sobre historia económica de Colombia, 1942-2005. Estamos seguros que será gratificante y estimulante para el avance del conocimiento de los estudios realizados y, por lo tanto, del conocimiento sobre los hechos de la historia económica de Colombia.

jueves, 29 de noviembre de 2018

La Comisión de la Verdad


Comisión para el Esclarecimiento de la Verdad, la Convivencia y la no Repetición

Hoy se instaló la Comisión para el esclarecimiento de la verdad, la convivencia y la no repetición, o Comisión de la Verdad. Le damos la bienvenida a este mecanismo de garantía Sistema Integral de Verdad, Justicia, Reparación y No Repetición - SIVJRNR. Esta será una comisión similar a las que se establecieron en Guatemala (1994), Perú (2001), Paraguay (2003), Argentina (1983), Chile (1990).

Se trata de un organismo autónomo creado por el Acto Legislativo 1 de 2017 (Capitulo II, artículo transitorio 2), en el marco del Acuerdo de Paz firmado entre el Gobierno Nacional y las antiguas Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), al lado de la Jurisdicción Especial para la Paz, La Comisión de la Verdad será un órgano temporal, por lo que su vigencia es de tres años, al final del cual, habrá un informe que proveerá elementos de esclarecimiento de la verdad en relación con la grave violación de los derechos humanos, el reconocimiento de las víctimas y la promoción de la convivencia para la no repetición. Las actividades de la Comisión no tendrán carácter judicial, ni podrán implicar la imputación penal de quienes comparezcan ante ella. Está conformada por 11 miembros escogidos de la sociedad civil: el Padre Francisco de Roux como su director, Alejandra Miller, Alejandro Valencia Villa, Ángela Salazar, Alfredo Molano Bravo, Martha Ruiz, Carlos Martín Berinstain, Lucia González, Carlo Guillermo Ospina, Patricia Tobón Yagarí, Saúl Franco. 

De acuerdo con el artículo 11 del decreto 588 de 2017 la Comisión tendrá como mandato esclarecer y promover el reconocimiento de:

"1.  Prácticas y hechos que constituyen graves violaciones a los derechos humanos y graves infracciones al Derecho Internacional Humanitario (DIH), en particular aquellas que reflejen patrones o tengan un carácter masivo, que tuvieron lugar con ocasión del conflicto, así como la complejidad de los contextos y las dinámicas territoriales en las que estos sucedieron.
 
2.  Las responsabilidades colectivas del Estado, incluyendo del Gobierno y los demás poderes públicos, de las FARC-EP, de 10$ paramilitares, así como de cualquier otro grupo, organización o institución, nacional o internacional, que haya tenido alguna participación en el conflicto, por las prácticas y hechos a los que se refiere el numeral anterior.
 
3.  El impacto humano y social del conflicto en la sociedad, incluyendo el impacto sobre los derechos económicos, sociales, culturales y ambientales, y las formas diferenciadas en las que el conflicto afectó a las mujeres, a los niños, niñas, adolescentes, jóvenes y adultos mayores, a personas en razón de su religión, opinión o creencias, a las personas en situación de discapacidad, a los pueblos indígenas, a las comunidades campesinas, a las poblaciones afrocolombianas, negras, palenqueras y raizales, al pueblo ROM, a la población LGBTI, a las personas desplazadas y exiliadas o víctimas del conflicto que se encuentren en el exterior, a los defensores y las defensoras de derechos humanos, sindicalistas, periodistas, agricultores y agricultoras, ganaderos y ganaderas, comerciantes y empresarios y empresarias, entre otros.
 
4. El impacto del conflicto sobre el ejercicio de la política y el funcionamiento de la democracia en su conjunto, incluyendo el impacto sobre los partidos y movimientos políticos y sociales, en particular los de oposición.
 
5.  El impacto del conflicto sobre quienes participaron directamente en él como combatientes y sobre sus familias y entornos.
 
6.  El contexto histórico; los orígenes y' múltiples causas del conflicto, teniendo en cuenta como insumo los informes de la Comisión Histórica del Conflicto y sus Víctimas, entre otros.
 
7.  Los factores y condiciones que facilitaron o contribuyeron a la persistencia del conflicto, teniendo en cuenta como insumo los informes de la Comisión Histórica del Conflicto y sus Víctimas, entre otros.
 
8.  El desarrollo del conflicto, en particular la actuación del Estado, de las guerrillas, de los grupos paramilitares y el involucramiento de diferentes sectores de la sociedad.
 
9.  El fenómeno del paramilitarismo, en particular sus causas, orígenes y formas de manifestarse; su organización y las diferentes formas de colaboración con esta, incluyendo su financiación; así como el impacto de sus actuaciones en el conflicto.
 
10.  El desplazamiento forzado y despojo de tierras con ocasión del conflicto y sus consecuencias.
 
11.  La relación entre el conflicto y los cultivos de uso ilícito, la producción y la comercialización de drogas ilícitas, y el lavado de activos derivados del fenómeno del narcotráfico."

domingo, 1 de abril de 2018

Elementos para periodizar la violencia en Colombia: dimensiones causales e interpretaciones historiográficas [1]

Portada
https://revistas.unal.edu.co/index.php/cienciapol/article/view/65251
                           Juan Carlos Villamizar[2]
Introducción
El informe de la Comisión Histórica del Conflicto y sus Víctimas (CHCV) es el último de los diagnósticos globales realizados acerca de la violencia en Colombia. Se trata del cuarto informe comisionado por el Gobierno Nacional entre 1958 y 2015,[3] esta vez, en el marco de las negociaciones de paz entre el Gobierno y la guerrilla de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC). El informe tuvo como fin ser un “insumo fundamental para la comprensión de la complejidad del conflicto”, … y, ser una fuente “para una futura comisión de la verdad.”[4] En febrero de 2015 se dio a conocer el texto final compuesto por doce ensayos y dos relatorías[5]. Se trata de un informe que contiene diversas interpretaciones de la violencia en Colombia, que no busca una sola verdad y, por lo tanto, plantea una diversidad de análisis que merecen ser examinados para la mejor comprensión de nuestro pasado. De los diversos interrogantes que surgen del informe, en este ensayo nos ocuparemos de uno en particular, a saber, la periodización de la violencia durante los siglos XX y XXI.
La demarcación de un periodo conlleva la conceptualización e interpretación del mismo. Aquí buscaremos demostrar la hipótesis, que la violencia en Colombia ha sido continua y estructural y, dadas esas dos características, se trata de una guerra civil prolongada. Aceptar esta visión implica, igualmente, rechazar las posturas acerca de las múltiples violencias, la discontinuidad de la guerra y que la turbulencia política de los últimos treinta años es sólo producto de intereses económicos individuales.
En esa línea, de establecer una periodización de la violencia y su interpretación crítica, en los siglos XX y XXI, en la historiografía reciente[6] se pueden identificar varias propuestas: La CHCV (2015), compiló 12 coautorías con visible autonomía cada una para definir los periodos. En unos casos, los periodos se delimitan desde los años veinte, en otros desde los cincuenta, y en otros, desde los ochenta, así mismo las explicaciones son diversas y con implicaciones distintas. Para unos autores, la violencia es interpretada como una situación coyuntural y para otros, es estructural. Con este informe se abrió un debate entre los que creen que el conflicto interno es un asunto marginal y que debe ser tratado como un castigo judicial, y entre los que sostienen que se trata de un asunto consustancial a la historia política y social de Colombia.
Por su parte, el Grupo de Memoria Histórica (GMH, 2013), en el informe Basta Ya. Colombia, Memorias de guerra y dignidad, estableció cuatro periodos: 1) la violencia bipartidista a subversiva (1958-1982); 2) la expansión de paramilitares y guerrillas con propagación del narcotráfico (1982-1996); 3) la polarización de la confrontación (1996-2000); y, de negociaciones en medio del conflicto (2005-2012). Conceptualmente, para el GMH se trata de una guerra prolongada y degradada.[7]
Investigadores independientes han hecho otras periodizaciones y conceptualizaciones: Reyes (2009) se centra en el despojo de tierra desde la década de los ochenta y por lo tanto, el conflicto agrario es el centro de la confrontación; Ramírez (2015) destaca la existencia de varios intentos de pacto constitucional desde 1958 como una formula, siempre fracasada, de superar la violencia política; Guerrero (2011) y Medina (2011), ambos intentan una propuesta de reescritura de la historia política del siglo XX en Colombia, con base en una periodización demarcada por acontecimientos de violencia crítica[8]; y, Uribe López (2013) plantea un único periodo de confrontación violenta desde 1964 con la creación de las FARC hasta 2010, que lo lleva a definir el conflicto como una guerra civil prolongada. Su definición se fundamenta en el hecho que la confrontación generó más de mil muertos por año.
            A partir de las propuestas de GMH (2013) y de Uribe López (2013) se pueden delimitar dos periodos: el bipartidista liberal-conservador (1945-1964), sobre lo cual hay consenso en la historiografía. Está definido por el ejercicio de la política por medio de la violencia entre las dos facciones de los partidos tradicionales; y el que inicia con los ataques del Estado a las localidades de Marquetalia (Tolima), Riochiquito (Cauca), el Pato y Guayabero (Huila) en 1964, que dio origen al surgimiento de la lucha del gobierno con las FARC hasta las negociaciones entre las dos partes en La Habana. Este ensayo se fundamenta en estos dos periodos. En línea con nuestra hipótesis, los dos periodos cumplen con características que revelan la continuidad de la problemática económica y política, que conduce a un rasgo estructural y, en consecuencia, a la prolongación de la guerra civil. Si bien, ha habido un cambio, referido al paso de la lucha bipartidista a la lucha anti-subversiva, esa transformación no ha modificado la estructura que conduce a la persistencia de la guerra. A continuación, veremos la magnitud, las causas y la historiografía de la violencia para luego concluir.


Ver Artículo completo en:  https://revistas.unal.edu.co/index.php/cienciapol/article/view/65251/66270
[1] Ensayo publicado en: Ciencia Politica., Volumen 12, Número 25, p. 173-192, 2018. ISSN electrónico 2389-7481. ISSN impreso 1909-230X.

sábado, 1 de julio de 2017

La economía política de la paz: la paz gratuita




Juan Carlos Villamizar, PhD.[1]

Pasados seis meses de la firma del Acuerdo final para la terminación del conflicto y la construcción de una paz estable y duradera, firmado en el Teatro Colón el 24 de noviembre de 2016 y ratificado por el Congreso de la República el 29 y 30 de noviembre del mismo año[2], el Gobierno Nacional dio a conocer el documento de política fiscal a diez años conocido como Marco Fiscal de Mediano Plazo (MFMP), el cual incluye el capítulo V, “necesidades de inversión para la implementación del acuerdo de paz y sus fuentes de financiamiento”.[3] Allí se establece un monto de recursos de $129 billones constantes de 2016 para el periodo 2017 a 2031 que financiaría los cinco puntos del Acuerdo de Paz. Hasta ahora, este documento, es la versión oficial de medición de los costos del post-conflicto.
 
Firma Acuerdo de Paz en el Teatro Colón, 24 de noviembre de 2016

La CEPAL y su influencia en el pensamiento económico en Colombia, 1948-1970

E l  libro, El pensamiento económico en Colombia. Construcción de un saber 1958-1970, editado en Bogotá, por la editorial de la...